26 junio, 2022

Es muy difícil que una persona haga el recorrido de su vida sin preguntarse nunca por el sentido de su existencia. Por muy monótona y rutinaria que sea su vida, tarde o temprano terminará por escuchar las preguntas que lleva en el fondo de su ser: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué me espera?, ¿qué sentido tiene todo?

Estas preguntas pueden brotar en momentos de crisis y desgracia o en las horas de gozo más intenso. Le pueden sorprender durante el silencio de la noche o en el bullicio de una fiesta. Se las plantea el esposo feliz rodeado de su esposa e hijos, y el vagabundo que camina solitario por las calles. La mujer que sufre en la cama de un hospital y la que se broncea al sol en una playa de moda.

Es inútil que algunos filósofos nos digan que «no tiene sentido buscar sentido a la vida». (J. Sádaba). El ser humano quiere saber de dónde viene y a dónde va. En el nuevo milenio se seguirán haciendo las mismas preguntas que en milenios anteriores, pues la cuestión del sentido de la vida no es un entretenimiento para personas desocupadas, sino un asunto en el que «nos va la vida».

Por eso es tan grave que el hombre moderno se vaya quedando sin Dios y sin nada que pueda dar coherencia y sentido, fundamento y finalidad a la vida. Ya no se aceptan verdades ni metas absolutas. Hay que aprender —se dice— a vivir sin un sentido último. Según el filósofo de Turín, Gianni Váttimo, la tarea actual de la filosofía ha de ser «enseñar a vivir en la condición de quien no se dirige a ninguna parte».

Pero, ¿cómo vivir sin dirigirse a ninguna parte?, ¿qué le espera al ser humano si ya no sabe cuándo progresa y cuándo retrocede, cuando construye y cuándo se destruye? El hombre de hoy no parece sentir necesidad de una «salvación religiosa» del pecado y de la muerte, pero necesita ser salvado del nihilismo y el sinsentido que parece invadirlo todo.

Tarde o temprano, el verdadero creyente se sitúa ante Cristo con este tipo de preguntas: ¿qué es para Jesús vivir?, ¿cómo entiende la vida?, ¿dónde está el secreto de su estilo de vivir? No lo hace para encontrar recetas con las que resolver problemas concretos de su vida, sino para orientar y dar sentido a su existencia entera. Es más tarde cuando, atraído por la vida de Jesús, dice convencido: «Te seguiré a donde vayas».

Pbro. Luis Fernando Sotelo Anaya
Párroco

 


Avisos: 

Mi agradecimiento a todas las personas que se esforzaron para que celebrara de manera hermosa mi XXXI aniversario sacerdotal. Gracias

+ Loa situación de pobreza en una buena parte de nuestra comunidad ha alcanzado  crecido en las cifras y las personas. No nos estamos dando abasto para poder ayudar a gran parte de Ellos, los invito a que cada Domingo tomemos algo de nuestra alacena y podamos compartir con los más necesitados. 

+ De igual manera quien tenga medicinas que ya no este usando nos las pueda compartir, son una inmensidad de gente que atendemos con medicinas y cada vez son más y menos medicamentos. (Revisar que no estén caducados). Gracias