Carta del Párroco
La escena es cruel. Según el relato de Lucas, Jesús es crucificado en medio de la burla general. Las «autoridades», los «soldados» y el «pueblo» se ríen de aquel hombre que es crucificado, no por gentes perversas, sino por los representantes autorizados de la ley.
Con poderosa intuición, Pablo de Tarso muestra la fuerza salvadora de esta «ejecución» de Cristo teniendo como telón de fondo los dos intentos más extraordinarios que se han hecho para salvar al mundo del caos: la sabiduría griega y la ley judía: «Los judíos piden signos y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles» (1 Co 1, 23-24).
Éste es el pensamiento de Pablo. La «sabiduría griega» pretende estructurar el mundo siguiendo la lógica de la racionalidad, pero según «su» lógica, los sabios de Grecia construyen la República sobre un sector de innumerables esclavos y proscritos. La «ley judía», por su parte, pretende poner justicia en el mundo imponiendo la ley pero, siguiendo la ley, se termina matando al inocente Jesús.
En la cruz se revela otra dinámica. «En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo y no imputándole sus delitos» (2 Co 5, 19). Siguiendo la lógica humana y la dinámica de la ley, Dios debería destruir a quien crucifica a su Hijo inocente. No lo hace porque sigue otra «sabiduría»: la de salvar el mundo desde el amor y la reconciliación. Pablo lo afirma con júbilo: «Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley» (Ga 3, 13).
Desde el 11 de septiembre vivo con el corazón encogido y apenado al ver lo poco que hemos aprendido de esa «sabiduría» de Dios. Nuestra lógica de la ley nos ha llevado una vez más a creer en la guerra como única vía hacia la paz; no se han hecho esfuerzos serios por buscar previamente caminos menos violentos; se han dejado a un lado los auténticos principios de la civilización: los derechos de los pueblos y de las personas; se busca a los culpables «vivos o muertos», al margen de cualquier procedimiento judicial, según un sistema primitivo en el que no hay que dar cuentas a nadie.
Yo no quiero esta guerra porque, como todas, es injusta. No quiero víctimas inocentes ni en Estados Unidos, ni en Afganistán, ni en Iraq. No quiero terror en Nueva York, ni en Kabul, ni en Bagdad. No quiero ver a la Humanidad bajo la maldición de una ley que nos lleva una y otra vez a matar.
Fraternalmente
Pbro. Luis Fernando Sotelo Anaya
Párroco
AVISOS
Resultado de la Rifa:
1.- Premio.- Número del Boleto 2771, $30,000 pesos
2.- Premio.- Número del Boleto 995, $20, 000 pesos
3.- Premio.- Número del Boleto 8726, $ 10,000 pesos
Pasar a partir del Martes 25 de Noviembre, con el Boleto y su identificación de el INE. Por la tade.